Revertir la prediabetes podría ser uno de los escudos más eficaces contra el infarto y la insuficiencia cardíaca, según revela un nuevo estudio

Un estudio con más de 30 años de seguimiento revela que revertir la prediabetes no solo previene la diabetes tipo 2, sino que también reduce a la mitad el riesgo de morir por enfermedades del corazón.
Reversión de la prediabetesReversión de la prediabetes
Una nueva investigación revela que las personas con prediabetes que logran normalizar sus niveles de azúcar en sangre reducen a la mitad su riesgo de sufrir enfermedades cardíacas. Foto: Istock

Millones de personas en todo el mundo viven con un enemigo silencioso al que raramente prestan atención: la prediabetes. Este estado intermedio, en el que los niveles de azúcar en sangre son elevados pero no lo suficiente como para ser considerado diabetes, ha sido tratado históricamente como una simple advertencia. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology le ha dado un giro radical a esta visión.

Gracias a la combinación de dos ensayos clínicos a gran escala realizados en Estados Unidos y China, se ha comprobado que llevar los niveles de glucosa a la normalidad —es decir, lograr la llamada “remisión de la prediabetes”— tiene un efecto protector prolongado y significativo sobre la salud cardiovascular. El hallazgo más impactante: reduce a la mitad el riesgo de muerte por enfermedad cardíaca o de ser hospitalizado por insuficiencia cardíaca.

Una afirmación contundente, basada en décadas de seguimiento a más de 3.000 personas, que podría cambiar para siempre las estrategias de prevención tanto de la diabetes como de las enfermedades cardiovasculares.

Prediabetes: más que una advertencia

La prediabetes es una condición engañosamente benigna. Muchas personas ni siquiera saben que la tienen. En la mayoría de los casos, no presenta síntomas visibles. Pero lo que ocurre en el interior del cuerpo es menos silencioso: resistencia a la insulina, inflamación crónica, acumulación de grasa visceral y un riesgo creciente de eventos cardiovasculares.

Durante años, el enfoque ha sido ralentizar la progresión hacia la diabetes tipo 2. Sin embargo, lo que ahora proponen los autores del nuevo estudio —liderado por investigadores de Alemania, China y Estados Unidos— es mucho más ambicioso: eliminar ese riesgo revirtiendo el estado prediabético.

Y la recompensa no es menor: menos infartos, menos hospitalizaciones por fallos cardíacos, y una vida más larga y saludable.

El nuevo análisis se basa en los datos del Diabetes Prevention Program Outcomes Study (DPPOS), iniciado en EE. UU. en 1996, y del DaQing Diabetes Prevention Outcome Study, desarrollado en China desde 1986. Ambos estudios aplicaron intervenciones de estilo de vida —basadas en cambios de dieta, ejercicio regular y pérdida de peso— a personas diagnosticadas con prediabetes.

Lo que descubrieron los investigadores es que quienes lograron revertir esa condición, normalizando sus niveles de glucosa tras uno o varios años de intervención, vieron disminuir significativamente el riesgo de eventos cardíacos graves a lo largo de las siguientes dos y tres décadas.

En términos estadísticos, quienes lograron la remisión de la prediabetes tuvieron un 50% menos de riesgo de morir por enfermedades del corazón o de ser ingresados por insuficiencia cardíaca. Un resultado que se mantuvo incluso después de ajustar los datos por edad, sexo, tratamiento médico y otros factores de riesgo.

Un nuevo paradigma: no solo prevenir, sino curar

Hasta ahora, las guías clínicas se centraban en retrasar o evitar la progresión hacia la diabetes. La novedad de este estudio es que propone establecer como objetivo terapéutico la remisión, es decir, volver a los niveles normales de glucosa.

Se trata de un objetivo medible, alcanzable y —ahora lo sabemos— altamente beneficioso. Además, encaja perfectamente en la lógica de prevención cardiovascular moderna: así como se busca mantener la presión arterial o el colesterol en niveles saludables, también debería buscarse normalizar la glucosa, incluso en quienes aún no tienen diabetes.

La clave está en un enfoque integral y sostenido. Las personas que consiguieron la remisión no lo hicieron con soluciones milagrosas ni con medicamentos caros, sino con una combinación de pérdida de peso moderada, actividad física regular, mejoras en la alimentación y apoyo conductual continuo.

Estos resultados refuerzan la necesidad de que los sistemas sanitarios inviertan más en programas estructurados de prevención, educación nutricional y actividad física. La remisión de la prediabetes no solo es una posibilidad individual, sino también un objetivo de salud pública.

¿Y si no se logra solo con estilo de vida?

No todos los pacientes responden igual. Algunos, a pesar de sus esfuerzos, no logran revertir la prediabetes. Aquí es donde los investigadores abren la puerta a nuevas estrategias, como el uso de fármacos —metformina, agonistas del GLP-1, entre otros— en casos seleccionados.

La pregunta que se plantean ahora los expertos es si deberíamos usar estas herramientas, no solo para evitar la diabetes, sino también para prevenir infartos y muertes cardiovasculares. La medicina personalizada y basada en objetivos claros podría marcar la diferencia.

Un cambio de mentalidad necesario

Los autores del estudio insisten en que es hora de cambiar el enfoque: dejar de ver la prediabetes como una simple “fase previa” a la diabetes y empezar a tratarla como una oportunidad de oro para proteger el corazón y alargar la vida.

Más allá de los números, el mensaje es claro: incluso una mejora modesta en los niveles de azúcar puede traducirse en una diferencia sustancial en la salud cardiovascular a largo plazo.

Y lo mejor de todo es que está en nuestras manos.

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